Título: Bogotá: una colcha de retazos
Género: Crónica
Sinopsis: Los diferentes matices de la Atenas suramericana, partiendo desde la calle 45
hasta uno de los sectores más marginales de la ciudad, Usme.
Es una mañana soleada de febrero, lo que parece ser un paseo fuera de lo normal resultará en toda una expedición. Talvés no tan epica como la de Colón, ya que para ir a Usme no hay que preocuparse de naufragar en medio del gran azul como llaman al mar los marineros sino que al llegar a la estacion lo que te mueve es un rio de gente.
En la cara de la gente se nota el cansancio del dia anterior, el agotamiento por el sol y la espera. la gente se apila en las puertas intentando como sea subir a esta bestia roja que me llevará a un lugar desconocido del cual solo sé por los rumores.
Partimos de la estacion de la Cll 45 y a lo largo del recorrido los edificios, los carros y la gente parece cambiar, como si se tratase de un camaleon tratando de confundirse en el ambiente. Esta haciendo calor, puedo sentir del sudor deslizandose por los costados de las caras y aunque me empujan, me apretan y me miran fijamente trato de mirar el paisaje y tratar de adivinar en donde estoy.
me siento cautiva e incomoda, miro a mi alrededor y la sensacion es casi parecida a la de un ascensor o ¿no has notado que en un ascensor nadie se mira?; aquella es la unica situacion con que puedo comparar este momento.
Al igual que en el ascensor la gente solo mira en que piso está, estando en un transmilenio por aproximadamente una hora, noto que la gente solo mira un aviso electronico con la proxima parada. la gente se ve tensa, agotada por el viaje en donde te agota el calor y el tiempo, algunos buscan romper el hielo y reirse con su compañero de viaje.
Este transmilenio tiene tres vagones y en el fondo un hip-hop se escucha, son los raperos urbanos que a diario buscan ganarse la vida y dejar un mensaje en que pensar durante el recorrido. Otro sonido que irrumpe con la inercia es un señor que pasa vendiendo maní. Al parecer, aqui todos tratamos de ganarnos la vida, sea como sea.
Miro por la ventana y los almacenes de ropa ahora se convierten en almacenes de plasticos y luego parecen comvertirse en tiendas de barrio con avisos luminosos. los carros tambien cambian, me hacen pensar un poco en Cuba pues hay carros muy viejos y de carga, algunos hasta se occidan en un potrero que parece abandonado.
Un olor a tierra seca impregna mi nariz y me preguntó por que si todo se vé tan verde. luego llegamos a la carcel la Picota y es un escenario llamativo; hay niños corriendo libres al lado de hombres que, a causa del asinamiento y sus condenas, les impide hacerlo.
Luego todo parece estar dominado por la naturaleza que recupera el espacio que el cemento alguna vez le robó, una pared que se ve fragil trata de impedir la vista más allá; parece ser tierra de nadie o al menos, solo de los animales y las aves que anidan allí.
De nuevo, el gris del cemento aparece de la nada y de las tiendas pequeñas de barrio ahora se ve un letrero imponente de un almacen Exito. Llegando al portal de Usme, el verde de la naturaleza se mezclan armoniosamente, al igual que el olor rancio del sudor se confunde y trata de desaparecer con la brisa que pasa de vez en cuando.
La gente ahora parece tener más prisa y por sus caras intuyo que buscan algo con urgencia, ya sea un alimentador, un D20 o la salida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario